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Lugares extrañamente Desastrosos

Thomas Noone maneja un espectro de colores emocionales que se muestran con éxito durante el espectáculo. Noone es muy hábil con ese humor oscuro e irónico con el que hace preguntas al público (…)

La belleza de la obra Noone es que él es capaz de comprometerse a fondo con su público a lo largo de la coreografía, sin sacrificar el contenido de su movimiento. Además del dramatismo de la obra, el dinamismo de los bailarines fue muy claro, con un movimiento atlético que no cesó en toda la actuación (…)

El motor es el paso a dos, y después de ver a la compañía actuar puedo entender la tentación de usarlo como referencia, porque el trabajo de pareja esta hermosamente detallado y excepcionalmente ejecutado (…)

Noone se merece una compañía más grande y mayor presupuesto para conseguir mostrar su trabajo con mayores efectos. Él sabe cómo estructurar escenas mayores, y si tuviera una empresa más grande pondría de relieve sus puntos fuertes (…)
Aunque encontré influencias coreográficas de Pina Bausch y el humor negro de Pedro Almodóvar, a los cuales admiro, Noone es, definitivamente, un coreógrafo que conoce su propio estilo. Un estilo que es hábil, inspirado, y algo que a veces puede parecer raro en la danza contemporánea ...humorístico.

LEE BAMFORD, Dance Europe, octubre 2011. SAT! Teatre, Barcelona

La vigorosa energía de Thomas Noone

(…) Acertada escenografía. Técnica de danza contemporánea actual, a partir de las escuelas del siglo XX, contact, caídas, vuelos, movimientos a gran velocidad, acrobacia, de la violencia a la relajación en series que no te dejan indiferente al mantener la hora y cuarto de duración el interés, el preguntarte qué pasa ahora. La controlada energía vital de los magníficos bailarines supone un enorme esfuerzo físico canalizado por el dominio de la técnica de Noone y la destacada utilización de los gestos expresivos para la interpretación de emociones y pasiones nos recuerda las mascaras en Grecia, la teatralidad del Barroco, y sobre todo esos bustos autorretratos del escultor Messerschmidt, esas caras del XVIII, expresiones faciales tan exageradas que ahora vemos en la danza del XXI (…) Porque desde luego estos 'Lugares extraños' no dejan indiferente a nadie.

MARGARITA MUÑOZ ZIELINSKI, La Verdad, 21/10/11. Teatro Circo de Murcia


Emociones humanas

(…) Todo el entramado coreográfico de esta pieza consiguió hilar una relación muy coherente entre sus elementos. Los tres duetos, distintos entre ellos, contaron tres complicadas historias situadas en un mismo entorno. Los sucesivos “cuadros” o mini-escenas se sucedieron protagonizados por cada una de las parejas y marcando distancias respecto a los anteriores “cuadros”, palpables a través de un cuidado vestuario y los oportunos cambios en la iluminación y la música (…) el riguroso directo de la obra musical aportó una experiencia mucho más sugerente del conjunto y esto se debió a la música del intérprete y compositor Jim Pinchen, que reveló sus excelentes capacidades como músico y una buena comprensión del texto coreográfico.
(…) y como elemento protagonista de esta creación, se encontraba el movimiento en estado puro. Un lenguaje que explotó la dinámica articular de los cuerpos en movimiento en dos vertientes, por un lado centrándose en breves cadencias de movimiento recogido o reflexivo, por otro, una dinámica fluida de continuos cambios gravitacionales en los monólogos, duetos o en todo el conjunto.
(…) una agrupación que se revela con una gran madurez gracia a unos potentes bailarines que supieron interpretar a la perfección sus difíciles papeles no solo en el plano coreográfico, sino también el teatral y gracias a la creativa visión de su principal conductor.

GEORGINA A. CAYUELA, La Opinion de Murcia, 21/10/11. Teatro Circo de Murcia

 

The Room


Baile herido

Intenso, agresivo y coreográficamente versátil. Así es The room, el último trabajo de Thomas Noone para su compañía. Al igual que hizo en 2007 con Mur, Noone ha creado una pieza de una turbadora belleza en esta línea de la danza contemporánea europea en la que el gesto violento se conjunta con el lírico en una fluida combinación que destila agresividad y abandono. Cuando comenté Mur ya hice referencia a los Ballets C de la B, y The room también recuerda a esta tendencia de la danza contemporánea internacional que Noone asimila sin copiar.

Con The room, Thomas Noone Dance consolida su puesto entre las mejores compañías de danza del país en su género. Y a ello hay que sumar el interesante trabajo de Noone como programador de danza en el Sant Andreu Teatre (SAT), del que su compañía es residente desde 2005.

The room se desarrolla en una habitación sin ventanas, de paredes grises. El mosaico del suelo está formado por grandes cojines también de color gris que a lo largo de la pieza cobran vida propia y se convierten en elemento fundamental de la escenografía. Cojines que se estrellan contra la pared, cojines que esconden bailarines o cojines que se amontan como montañas de seres muertos. En este claustrofóbico paisaje conviven tres hombres -Javier G. Arozena, Horne Horneman y Arnau Castro- y tres mujeres -Alba Barral, Paloma Muñoz y Patricia Langa-. Su coexistencia es hostil, cada uno de ellos arrastra sus miserias y su dolor, que aumentan en esa habitación convertida en su cárcel emocional.

A lo largo del espectáculo el público puede pensar en un reality show televisivo de convivencia. La intensidad del baile de cada uno de los intérpretes puede llegar a agotar al propio espectador. El trabajo coral es magnífico y pone de relieve la soltura del autor para crear ricas combinaciones coreográficas que se ejecutan a una velocidad impactante. Pero mantener la intensidad del baile durante 60 minutos no es fácil y hay momentos en que el espectador se acostumbra a la intensidad y ello puede perjudicar al ritmo ascendente de la obra.

Mención especial merece la música del compositor italiano Diego dall'Osto. Sus irritantes paisajes sonoros perfilan el carácter de los personajes.

CARMEN DEL VAL, El País, 01/11/2010, Mercat de les Flors. Sala Ovidi Montllor. Barcelona.

 

Curts

Buenísimos errores

Tres errores convertidos en danza hacen un acierto para Thomas Noone, artífice del programa presentado en el SAT! Con el título genérico de Curts donde tres creadores muy diferentes se ponían al frente de su compañía y daban una versión particular de la caída: el brasileño Ederson Rodrigues Xavier, el alemán Johanes Wieland y el mismo inglés, naturalizado barcelonés, Thomas Noone.
El tríptico comenzaba con Lapse haciendo un guiño a los elementos paraescénicos –jugando con el dentro y el fuera de foco, el grupo y la persona, el motor y la pausa– conjugados con humor y sorpresa. Una propuesta desnuda que ponia de manifiesto las cualidades físicas del grupo donde recientemente se ha incorporado Javier G. Arozena, bailarín canario de brazos y manos de increíble flexibilidad que aletea, alrededor del cuerpo, ampliando la fuerza de su presencia. Solo alguien como el podria compensar el vacío que Noone y Núria Martínez han dejado al retirarse de la escena.
Con Trespassing la abstracción es sustituida por la narrativa de un suicidio proyectado desde la infancia como una forma estética final. Y de la estética escatológica a las emociones de Glitch. Noone busca traspasar su lenguaje de movimiento a la conmoción interna. Su coreografia de líneas claras ha llegado a una madurez que bien mereceria una compañía de gran formato para desarrollar sus ideas llenas de cruces y plasticidad grupal. Los intérpretes hacen mérito de su ductilidad al pasar per los diferentes estilos de errores buenisimos que Noone y sus cómplices han planteado. Una vez más, hacer confluir sinergias creativas y abrir la ventana para que entre aire fresco es buena idea. No falla.

BÀRBARA RAUBERT, L'Avui, 19/09/10, saT! Teatro, Barcelona.

Tort - The Chaos Quartet


Por el camino de Kandinski

Thomas Noone es un coreógrafo y bailarín británico afincado en Barcelona desde el año 2001 y ahora trae al Museo Artium de Vitoria su brillante y preciso vocabulario. La primera pieza de la noche fué Tort, creada por él mismo y en la que se aunan todos los componentes de un estilo muy personal. Los cuatro bailarines que estaban en escena - Alba Barral, Anna Caceres, Horne Horneman y el propio Noone- demostraron una fantastica fisicalidad desde el mismo principio y, aun así, orientando tan descomunal energía hacia una gran suavidad a través de las dinámicas figuras creadas entre las parejas y los escultóricos movimientos grupales de poca duración.

El diseño del movimiento abstracto combina movimientos cotidianos y pequeños juegos aquí y allí, y estoy totalmente de acuerdo con la composición, de música sincopada, de Diego dall´Osto, pero no tiene ningun atisbo emocional, aunque debajo de la misma, hay de forma subliminal, algo similar que se intuye. Aún así, el movimiento, más que un trasmisor de emociones, aparece estrechamente unido a un concepto artístico, y al ver la evolución de los bailarines me ha venido a la cabeza a un pintor que se apartó del arte figurativo como Kandinski

Guy Weizman y Roni Haver son los creadores de la pieza The Chaos Quartet. Discurriendo a través de la mano del caos al que hace referencia el titulo, en la coreografía se suceden movimientos espontaneos, desplazamientos de poca probabilidad y situaciones inesperadas, así como multiples cambios de vestuario que se han realizado a la vista del público y los duros cambios de iluminación. Las suites de Heiner Goebbelsen, a su vez, han adquirido en ciertos momentos la estructura de una ópera contemporánea y ha sido totalmente acertado para completar la complejidad de la coreografía.

Ademas, al igual que en la primera pieza, los bailarines mostraron todo su potencial en la ejecución de complejas combinaciones físicas, y entre los cuatro han generan giros dramaticos y aisladas imagenes de gran fuerza, que han planteado preguntas sin respuestas y han creado cierto tipo de inquietud en el público.

AGUS PEREZ, Diario Berria, 17-10-2010, Museo Artium, Vitoria.

 

Bound

Intensa abstracción

Fue una velada de danza y música en directo; la parte de movimiento corría a cargo de Thomas Noone Dance y la musical era responsabilidad de The Mal’Akh Ensemble, el nuevo grupo de un habitual colaborador de Noone, el compositor Felipe Pérez Santiago. Dos piezas de danza encerraban el miniconcierto en el que se interpretaban los temas Miuk, Hunger FM y Organik. La primera coreografía, Tact, era un paso a dos que forma parte del espectáculo Four, coproducción del festival Grec 07, que se rescató para este nuevo programa. Thomas Noone y Nuria Martínez parece que juegan a probar las posibilidades elásticas del rostro y, por extensión, del resto del cuerpo. Nos adentran a través de un diálogo muy físico en un mundo de fragilidad y vulnerabilidad. Una danza formulada sobre el contacto improvisado, de búsqueda corporal y de impecable base técnica, sostiene quince minutos de movimiento en estado puro, sello propio del coreógrafo. Tact fue un regalo para los sentidos y las emociones. Bound es una de esas creaciones de donde el espectador sale agotado, extasiado de tanta intensidad. El ritmo de la coreografía hace vibrar el patio de butacas, verdadera pulsión orgánica. Cinco intérpretes defienden genialmente una pieza de danza vital, animal, en la que los pasos a dos se suceden y entremezclan bajo un verdadero dominio del contratiempo con los tríos o la unión del grupo entero. Entran, salen, se tocan, se lanzan unos contra otros dibujando impecables diagonales que rompen algunas líneas corporales avanzando hacia una visión soberana y autónoma del cuerpo. En Bound, Thomas Noone investiga sobre la paradoja que existe entre control y libertad, de cómo el dominio y la disciplina musical y técnica pueden llevar a la liberación interpretativa. Una reflexión que sin más dramaturgia ni herramientas que las posibilidades de los cuerpos le ocupa treinta intensos minutos donde elocuentes frases coreográficas no dejan de transcurrir en la dimensión de la escena, bien jugada con unos paneles blancos alineados con algo de separación y que actúan de improvisadas bambalinas en un caso, y en otro distinguen el escenario en dos planos, el del movimiento y el musical. Un recurso escenográfico tan sencillo como pertinente. Una vez más, y van 12, Thomas Noone deja patente su rico y potente imaginario creativo.

CRISTINA SOLER, Ddanza nº19, abril de 2009

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