En
el escenario hay tres parejas y un músico que toca varios
instrumentos. Cada una de las parejas baila su relación,
sus emociones. Comparten cierto sentido de un inminente desastre,
una danza dinámica y explosiva y un intenso lenguaje expresivo.
La música es original del compositor e intérprete
inglés Jim Pinchen.
“Usando la creación
formal, la improvisación estructurada y el movimiento gestual
intento crear un lenguaje muy íntimo y emotivo. La coreografía
tiene que destacar la naturaleza humana y la individualidad de
los ejecutantes.
Las relaciones tienen que ser
fácilmente reconocibles con la danza; el objetivo es una
obra de danza muy emotiva y con dosis de humor”. |